lunes, 8 de septiembre de 2014

LA COMBINACIÓN PERFECTA

LA COMBINACIÓN PERFECTA.

Una de las cosas más difíciles de realizar con alta eficiencia es el Trabajo en Equipo. El poder combinar la participación de todos tras una meta definida, muchas veces se convierte en una verdadera pesadilla. Algunos olvidan la importancia de lo que representa este tipo de trabajo y ejecutan sus actividades como si existieran solos en el mundo y en la organización. Nada de requerimientos del cliente, ni mucho menos pensar en cumplir exigencias de calidad o tiempos de entrega. Esto, por supuesto, genera un clima de poca participación y desconfianza en los resultados alcanzados.

Existen dos importantes consideraciones que debemos hacer para estimular el trabajo en equipo dentro de nuestras organizaciones, sean cual sean: Primero, establecer una Conciencia Sistémica. Esto quiere decir que TODOS los que laboramos en la organización debemos reconocernos como parte de un proceso, y de esta manera ”entender” que debemos responder a exigencias de nuestros clientes y proveedores en esos procesos. Mis tareas no son únicas y afectan al resto de las áreas del negocio, directa o indirectamente. Si entendemos que todas las unidades dentro de la empresa agregan valor al proceso, estamos partiendo de la importancia de todos los roles y los cargos y por ende potenciando su actuación en estas actividades. Al sentirme importante en mi función, este sentimiento se transforma en responsabilidad en mis tareas y en el cuidado en la ejecución de cada una de ellas, y por ende en un mejor resultado.

El segundo elemento a considerar, es IDENTIFICAR cuáles son las verdaderas Fortalezas de nuestros compañeros en el equipo. Hemos trabajado, dentro de la función de Recursos Humanos, concentrados en “cerrar brechas” de conocimiento, invirtiendo grandes sumas de dinero y numerosas horas de entrenamiento en acortar esas distancias y en muchos casos, los resultados no son satisfactorios. Perdemos tiempo valioso identificando “debilidades” de la gente, entrenándolos en esas áreas, para al final del proceso encontrarnos, en muchos de los casos, con pocos avances. Debemos cambiarnos el suiche y pensar de una manera innovadora, que nos permita generar en cada trabajador el deseo de desarrollar su máximo potencial y por ende realizar las tareas con motivación y conciencia de calidad. Debemos enfocarnos en identificar y conocer las fortalezas de cada integrante de nuestro equipo, para de esta forma poder potenciar al máximo su rendimiento y trasformar a esa persona en alguien verdaderamente motivado y estimulado para realizar las tareas. Un verdadero análisis de las fortalezas, nos permitirá alinear a los equipos y sus integrantes en las posiciones de mejor provecho y rendimiento. Conociendo “en que somos buenos”, nos ayudará a reforzar esas conductas, apoyar al resto de nuestros compañeros en esas áreas y estar dispuestos a aprender nuevas destrezas.

El enfoque es desde lo positivo, concentrarnos en aquellos aspectos que poseen nuestros trabajadores donde sus habilidades, destrezas y conocimientos son robustos. Identificarlas y estimular su potenciación de tal manera de convertirlos en especialistas de esas funciones, convirtiéndolos en gestores de procesos innovadores y con una gran calidad.  Todos poseemos fortalezas a identificar. Tal vez algunos no las manifestamos tan libremente en nuestro quehacer diario, pero allí está nuestro reto como líderes. En conocer a nuestra gente, pero no un conocimiento superficial de lo que nos reza el currículo. Conocerlos desde lo más profundo de cada uno de ellos y allí, seguro encontraremos cosas maravillosas que harán de esa persona una mejor versión de si y a nosotros un equipo de alto rendimiento para satisfacción de todos.

Siempre desde lo positivo y trabajando esa combinación perfecta de reconocernos como parte de un sistema y potenciando nuestras fortalezas, alcanzaremos las metas individuales y colectivas que nos propongamos.
Siempre desde lo positivo…

Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap


domingo, 24 de agosto de 2014

LA BASE MAS SOLIDA

LA BASE MÁS SOLIDA

Cuando interactuamos con empresas o conocemos a gente de organizaciones, en muchas oportunidades escuchamos el mismo lamento: “No tenemos gente comprometida con el negocio”, “no hay gente a la que le duele el logo de la empresa”. Hablar sobre la identidad y pertenencia es un tema difícil, sobretodo en estos tiempos de convulsiones y de brechas sociales. Esperar que los trabajadores se sientan comprometidos no solo tiene que ver con la antigüedad que ellos posean, ni con las políticas salariales de las organizaciones. El dinero, por su parte, como otros incentivos financieros, en economías de alta inflación como la nuestra, se vuelve “sal y agua” en pocos momentos. Aquellos que esperan mejoras económicas, cuando las reciben, ven disminuidos ese poder adquisitivo en tan solo poco tiempo después, lo que hace esta práctica motivacional, una política que no cubre las expectativas y genera una desazón permanente. En vista de esto, debemos reorientar nuestros esfuerzos para “buscar” fórmulas que sean verdaderamente motivantes y retadoras. ¿De qué manera podemos conectar a los trabajadores con la empresa y que estos se sientan genuinamente identificados con ella?, ¿Cómo lograr que el trabajo de cada uno sea algo motivante y que genere ese estímulo personal y el deseo de hacer las cosas bien, por satisfacción personal, tomando conciencia de que nuestro aporte genera beneficios a nosotros y al resto de la comunidad laboral?. ¿Cómo crear responsabilidades compartidas para que el trabajo sea una preocupación de todos y una responsabilidad colectiva? Allí se encuentra la clave del Compromiso y la Pertenencia. Debemos buscar fórmulas que nos permitan hacer de cada uno de nuestros trabajadores gente comprometida con sus funciones y doliente de los resultados de sus procesos. Pero esto no puede ser un asunto impuesto, debemos establecer una estrategia inteligente que nos permita atraer la atención de nuestro equipo a través de conceptos que los acerquen a ellos mismos, que los identifiquen con su vida cotidiana y que les permitan descubrir que estos aspectos son comunes a todos nosotros…de que hablamos?...hablamos de nuestros valores. Desde el trabajador más humilde hasta aquel que tiene la mejor preparación académica viene a nuestra organización cargado de una información casi genética de principios y valores que los definen. En todas nuestras experiencias de facilitación, cuando tocamos el tema de vida, encontramos que en todos ellos los conceptos de valores y principios son más coincidentes que divergentes. Nuestras historias son comunes y están basadas en el esfuerzo, el sacrificio, la responsabilidad, el respeto, la cooperación, el trabajo duro y abnegado….toda una cartera de información que desde pequeños nos ha hecho personas tal y como somos, para algunos, con estos aspectos identificados y definidos y para otros, una gran mayoría, diría yo, con solo esos sabores en su vida, en ese día a día de sobrevivencias. La Clave está en hacernos conscientes de nuestros valores, rescatar esos conceptos y ponerlos en evidencia en nuestras actividades diarias, para hacer de nuestro comportamiento algo nuevo y retador. Soy lo que siento, soy lo que digo, soy lo que actúo. Todos y cada uno de nosotros tenemos la Base más Sólida que podamos necesitar. Apoyemos a nuestra gente al “darse cuenta” de lo poderosa de su vida, que esos esfuerzos y sacrificios que hacen, son comunes para todos. Que todos apuntamos a lo mismo, buscando paz, tranquilidad y beneficios en lo que hacemos. Y lo que hacemos, cada uno de nosotros, en sus diferentes trincheras, son aportes vitales para el futuro de los negocios y de nosotros mismos. Debemos trabajar pensando en ganar-ganar, ya que es la única salida a esta crisis. Aprovechemos nuestra identidad como nación y rescatemos principios y valores que nos enorgullecen y enaltecen, principios de vida, para una vida mejor…

Arnaldo García Pérez
DTG Consultores

@arnaldogarciap

martes, 22 de julio de 2014

EL CIUDADANO VENEZUELA

EL CIUDADANO VENEZUELA

Revisando Wikipedia nos encontramos con una definición a este término que dice “ciudadano es el nombre dado al hombre que por haber nacido o residir en una ciudad, es miembro de la comunidad organizada que le reconoce la cualidad para ser titular de los derechos y deberes propios de la ciudadanía, quedando obligado, como ciudadano, a hacer que se cumplan”. Otro concepto de interés nos dice “Ciudadano es la persona que por su naturaleza pública y por su condición natural o civil de vecino, establece relaciones sociales de tipo privado y público como titular de derechos y obligaciones personalísimos e inalienables reconocidos, al resto de los ciudadanos, bajo el principio formal de igualdad”.
Cuando hablamos de derechos y deberes, esta ciudadanía nos lleva a entender que existe una condición de igualdad que nos permite, por un lado, estar en el pleno derecho de defender principios y valores y por el otro, de obligarnos a cumplir con cada uno de ellos. Aquí empieza nuestro calvario como sociedad, tanto en las comunidades, como en las empresas y organizaciones públicas y privadas. Por una parte existen muchos que pensamos que esta ciudadanía nos da derecho a hacer simplemente lo que nos plazca, sin importar si nuestra conducta afecta o no al vecino o impacta a la comunidad, y por otro lado estamos otros que valiéndonos de ella misma, la utilizamos para denigrar de ella y descalificar cualquier acción.
La ciudadanía se enseña primero en la casa y luego se va reforzando en el colegio y dentro de nuestras relaciones sociales. La gran base de la misma viene de lo que vemos en nuestra casa y en el accionar de nuestra familia. El respeto a las normas y leyes, la solidaridad con el vecino, el apoyo a iniciativas para con la gente, son conductas aprendidas desde la más temprana edad, a través del modelaje.
El levantarse temprano en la mañana y salir al trabajo atropellando a la gente con tu vehículo, el saltarte los semáforos, el tener una actitud agresiva en todo momento, el no considerar a las personas mayores, el ser groseros e informales, el no respetar la puntualidad en las obligaciones, no es un tema solo de la situación que vivimos, sino de la manera cómo nos hemos educado a lo largo de nuestra vida.
Vemos sociedades vecinas donde el respeto hacia los ciudadanos y entre ciudadanos es ejemplar, desde la gente más humilde y sin recursos y hasta los más afortunados, todos se relacionan sobre la base del respeto y las buenas costumbres para vivir.
Es importante que nosotros como sociedad entendamos nuestra obligación de rescatar estos valores ciudadanos y comencemos a modelar acciones diferentes. Nada se pierde con unos buenos días y un como esta? Debemos tomar conciencia que no es sólo un problema de estado y que la solución a muchas de nuestras dificultades está en nuestras propias manos. Si cada líder de comunidades, si cada líder empresario, por más grande o pequeño que sea, comienza a delimitar cambios importantes en nuestra manera de relacionarnos, pronto estaremos todos imitando esas conductas que nos harán un mejor país. Esto se logra con el modelaje sincero y genuino, demostrando en cada accionar que somos seres diferentes y que estamos en la capacidad de cambiar. Así como los medios de comunicación se abocan a difundir noticias y campañas de intereses particulares, deben dedicar también tiempo y esfuerzos para apoyar iniciativas que nos ayuden a rescatar nuestra ciudadanía. Le toca también a gremios y organizaciones.
Ver nuestra manera de ser en el pasado reciente, tan solo unas décadas atrás, donde existía el respeto y la solidaridad ciudadana, debe darnos el coraje y la energía para reconocer que si lo podemos hacer. Está en nuestro ADN como país, ser una nación respetuosa de nuestros valores y principios.
Trabajemos todos para volver a ser una sola Venezuela.



martes, 3 de junio de 2014

EL FUTURO SÍ TIENE COLOR

EL FUTURO SÍ TIENE COLOR
Dedicado a los Líderes 2.0
Estamos viviendo tiempos oscuros. La desesperanza parece que gana la batalla y los niveles de motivación en cada uno de nosotros están cada vez más bajos.  No provoca emprender, y buscar motivadores extrínsecos, parece imposible. Son más los desalientos y las palabras de desánimo que aquellas que puedan mantenernos optimistas. Las acciones diarias nos dicen que estamos a oscuras.
Ver hacia el horizonte y pensar en un país distinto, no lo que fuimos, sino lo que podemos ser, donde el pueblo tenga una visión de futuro compartida, donde cada uno de sus habitantes se preocupe por el otro, y el respeto haya sido rescatado de lo más profundo del olvido, parece un elemento de ficción.
Día a día los mensajes y conductas que nos enmarcan están llenos de sentimientos oscuros: el odio, la revancha, la impunidad y la injusticia, parecen reinar en un país de vergüenzas. Todo está negro.
Nosotros, desalentados y desesperanzados vemos hacia los lados buscando oxígeno, alguna señal que nos permita siquiera imaginar un escenario diferente. Los colores de la paleta parecen estar todos teñidos de negro y sus opciones se mantienen en matices grisáceos.
Pero como dice la sabiduría común, “Dios aprieta pero no ahorca”, y aún cuando la mayoría de nosotros no haya podido descifrar el mensaje que conlleva toda esta experiencia nefasta, aunque los lideres actuales aún no entiendan el aprendizaje de todas estas horas de agonía y penumbra, existe un pequeño resplandor que nos genera ánimo.
Con asombro y algo de incredulidad, vemos un universo de jóvenes enviando señales esperanzadoras. Gente que lucha, desde diferentes fronteras, para marcar una diferencia e iniciar un cambio. Comienzan a aparecer colores más vivos y brillantes.
Jóvenes de principios, abocados a las normas, profesionales con excelente formación técnica que quieren modelar y aportar conductas diferentes. Nuevos líderes, en diferentes entornos; sociales, políticos, empresariales, que apuestan a un país diferente y están dispuestos a trabajarlo basados en principios como el respeto, la responsabilidad, la solidaridad. Dispuestos a aprender y a enseñar cosas diferentes, pensando en la tecnología y nuevas formas de crear y producir. Incentivando la creatividad y el ingenio. Seres con una sensibilidad especial para tender la mano a los más necesitados y ayudarlos a aprender y a pensar en función al desarrollo. Líderes que no nos darán más el pan, sino que nos enseñaran con su modelo la mejor forma de producirlo.
Jóvenes venezolanos que trabajan y estudian con una mirada puesta en un futuro de esperanzas y nuevas oportunidades, que no desmayan ante tantas trabas y malas intenciones de hacernos creer que no podemos. Luchan con sus ideas, luchan con sus propuestas, luchan con su trabajo basado en la ética y el profesionalismo. Apuestan a una paleta de colores más vivos y reales.
Parece difícil creer en esta realidad, pero solo tenemos que agudizar nuestra mirada y ver a nuestro alrededor un naciente liderazgo basado en principios. Los ves en las calles, los observamos en los centros de estudios y los vemos en las empresas, creciendo, estudiando, creando y aportando día a día con un dinamismo y una energía sin igual, con alegría y con fe contagiadora.
Son esos jóvenes los que nos hacen creer en que el título de la canción de Diego Torres aplica a este momento histórico. El Futuro sí tiene color, y su color es la Esperanza.
Gracias por creer en ustedes mismos, gracias por creer que tenemos un país que merece trabajarlo, gracias por creer que nuestra gente merece una verdadera oportunidad de formación. La paleta se llena de colores vivos y estoy seguro que cada uno de ustedes agregará su pincelada para hacer de este un gran país como lo merecemos.
Lo sé, porque los estoy viendo.
Salud a los jóvenes.

 Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap


lunes, 29 de julio de 2013

ESE NO ES MI PROBLEMA...


ESE NO ES MI PROBLEMA…

En estos tiempos tan dispersos que vivimos, nuestro accionares en los diferentes roles de la vida, se ven afectadas por muchísimos factores externos. Posiblemente, muchos de ellos nos afecten de tal manera que sintamos que nos hacen cambiar nuestra forma de ser y de actuar. Es lamentable cuando estas condiciones permean de tal manera que todo lo que hacemos se ve influenciado por ellas y nosotros de alguna manera buscamos evadirlas no asumiéndolas. Actuamos en el trabajo o en nuestra casa, y por supuesto en nuestro comportamiento ciudadano, como si las cosas que acontecieran no tienen que ver con nosotros. Cuantas veces escuchamos en las organizaciones a trabajadores decir que ellos sólo hacen su tarea, sin medir las consecuencias o efectos que esa tarea como resultado pueda tener. Ya se hace problemático en muchas ocasiones el pensar siquiera solicitarle a la gente que nos da soporte que se quede un poco más en el trabajo y ni pensar en pedirles un apoyo del fin de semana. Nos hemos convertido de alguna manera en “quinces y últimos”, sin importar las consecuencias de nuestro accionar. Lo más lamentable de todo, es que este comportamiento ha traspasado las fronteras naturales de los cargos bajos y se está instalando también en supervisores, gerentes y ejecutivos que piensan que “ellos solos no pueden cambiar las cosas” y por lo tanto, “que pase lo que tenga que pasar”.

Debemos retomar nuestra iniciativa y creatividad, despertar ese sentimiento de colaboración y solidaridad que fue hasta hace poco, sinónimo de venezolanidad. Nos toca rescatar conceptos importantes como Compromiso e Identidad. Nuestro comportamiento afecta e impacta a los otros y debemos estar conscientes de ello, para que nuestro accionar diario se vea influenciado por la responsabilidad que tenemos de hacer las cosas bien y de colaborar en que otros también las hagan para que, al final, los resultados en la empresa, en la familia o en la sociedad sean lo que nosotros esperamos.

Todos somos responsables de todo. De alguna manera debemos entender que nuestras acciones tienen un efecto y en la medida que lo hagamos bien, transmitimos a otros ese sentimiento de poder lograrlo y de entender que es un resultado de todos.

Debemos Comprometernos en todo lo que hagamos, no como en el cuento de la gallina y el cerdo, que nos demuestra el grado de participación de estos actores: por una parte la gallina, quien se involucra de alguna manera aportando su huevo al desayuno, y el cerdo, quien se compromete con esto al dar su ser en forma de tocino.

Para lograr este cambio importante debes:

1.      Conocer e identificar los objetivos de tú trabajo y el de otros, para que puedas sentir identificación con los mismos y formen parte de tus proyectos. Al reconocer un objetivo mayor donde todos estamos involucrados, podemos comprometernos con él y garantizar nuestro mejor esfuerzo.

2.      Entender y comprender la importancia del trabajo en equipo y el efecto sistémico de los procesos. No estoy solo y mi trabajo impacta y afecta a otros.

3.      Da más de ti, sin importar los límites formales de tú trabajo. En cada participación adicional, habrá un aprendizaje nuevo y nuevas oportunidades de crecimiento.

4.      Esmérate en la calidad de tus productos o servicios, sin importar lo que hagas, porque al entregar un trabajo de calidad, facilitas el trabajo de otros o brindas un servicio o producto excelente.

Aplica esta misma receta a tu entorno familiar y ciudadano, así comenzaremos a cambiar, sin importar lo que hagan los demás, pero a su vez, estaremos influenciando con nuestro nuevo comportamiento a los otros a sumarse a un proceso de cambio que nos hará mejores personas, trabajadores y ciudadanos.

Suma y Multiplica, nunca restes ni dividas.

Saludos,

Arnaldo García Pérez

@arnaldogarciap

viernes, 31 de mayo de 2013

LAS “5 C” DEL TRABAJO EN EQUIPO


LAS “5 C” DEL TRABAJO EN EQUIPO

Definitivamente todos estamos de acuerdo en que la mejor forma de trabajar y ser eficientes y productivos es a través de los equipos naturales en las organizaciones. Se ha comprobado que un hombre solo, sin vínculo ni relaciones con otros, no puede producir a su máxima eficiencia. El Enfoque Sistémico que se aplica en las organizaciones obliga a cada quien a reconocer la importancia de esos “clientes” y “proveedores” internos tan importantes en los resultados globales.
Pero para poder optimizar este trabajo en equipo, debemos estar conscientes como integrantes de los mismos, de que existen 5 elementos que afianzan y empoderan este estilo de trabajo y potencian los resultados a obtener. Estos elementos, a su vez, requieren una condición previa que es el manejo de la información por todos los integrantes del equipo. Si yo conozco cuales son los objetivos de mi equipo y para qué estoy inmerso en esta cruzada, es seguro que estaré más dispuesto a cumplir con cada uno de estos elementos. Veamos cada uno de ellos:

1.       Compromiso. Es la gran disposición que deben tener los integrantes de los equipos de trabajo. Una vez en conocimiento de nuestros objetivos y del papel que cada uno de nosotros juega en estos retos, el líder debe buscar garantizar ese sentimiento de obligación de cada uno en la consecución de sus tareas. Debemos, o bien a través de documentos escritos y firmados por cada miembro, o bien en una reunión plenaria, donde cada quien a viva voz manifiesta su compromiso, establecer este acuerdo entre todos.

2.       Confianza. Ya establecidas las metas a alcanzar y distribuidas las tareas entre cada uno de los integrantes del equipo, debemos actuar con la más absoluta confianza en el desempeño de los miembros. Asumimos que hemos establecido las tareas en función a las fortalezas y habilidades individuales, por lo que de esta forma tenemos garantía de resultados por cada actividad programada. Es importante que el líder modele esta confianza y no esté detrás de cada trabajador en un seguimiento molesto y que inhiba el desempeño.

3.       Comunicación. Como en cualquier relación de vida, la comunicación juega un papel importantísimo en el trabajo en equipo. Además de los encuentros formales que se puedan establecer, como reuniones semanales o informes de gestión, es vital que cada integrante se sienta en la amplitud de poder expresar cualquier situación, o a la vez solicitar apoyo o información para alcanzar sus compromisos. Cuando en estos requerimientos entran en juego otros equipos o unidades de la organización, el líder debe buscar negociar con sus homólogos esta apertura de información.

4.       Colaboración. Independientemente de que existan funciones y tareas previamente definidas, los integrantes del equipo deben tener la mayor apertura para apoyar a sus compañeros en asignaciones o tareas que requieran la participación de varios o todos. No deben existir mezquindades entre los integrantes de los equipos y el objetivo de la potenciación del trabajo debe estar instituido en cada uno de los miembros. Hoy por ti y mañana por mí, debe ser la consigna.

5.       Coordinación. Reconociendo el enfoque sistémico de los procesos en las organizaciones, debemos estar conscientes del aporte que podemos generar en nuestros compañeros de equipo. Muchas veces nuestros resultados son insumos valiosos para el trabajo de otros y por ello, debemos asumir la responsabilidad de cumplir en los términos y condiciones acordadas previamente, de tal manera que esta coordinación sea la sinergia que agrega mayor valor al resultado global de nuestro equipo. Todos debemos conocer el flujo de nuestro trabajo y el de nuestros compañeros, de esta manera veremos el bosque, a diferencia de nuestro árbol personal. Esta es una responsabilidad del líder.

Cumpliendo a cabalidad estos 5 pasos, tendremos a un equipo potenciado y sinérgico, que trabajará no sólo para alcanzar resultados individuales de calidad, sino que adicionalmente, se preocupará por que los resultados colectivos sean del mismo nivel de eficacia.

Trabajemos para alcanzar el éxito.

Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap
0414.322.20.90