martes, 22 de julio de 2014

EL CIUDADANO VENEZUELA

EL CIUDADANO VENEZUELA

Revisando Wikipedia nos encontramos con una definición a este término que dice “ciudadano es el nombre dado al hombre que por haber nacido o residir en una ciudad, es miembro de la comunidad organizada que le reconoce la cualidad para ser titular de los derechos y deberes propios de la ciudadanía, quedando obligado, como ciudadano, a hacer que se cumplan”. Otro concepto de interés nos dice “Ciudadano es la persona que por su naturaleza pública y por su condición natural o civil de vecino, establece relaciones sociales de tipo privado y público como titular de derechos y obligaciones personalísimos e inalienables reconocidos, al resto de los ciudadanos, bajo el principio formal de igualdad”.
Cuando hablamos de derechos y deberes, esta ciudadanía nos lleva a entender que existe una condición de igualdad que nos permite, por un lado, estar en el pleno derecho de defender principios y valores y por el otro, de obligarnos a cumplir con cada uno de ellos. Aquí empieza nuestro calvario como sociedad, tanto en las comunidades, como en las empresas y organizaciones públicas y privadas. Por una parte existen muchos que pensamos que esta ciudadanía nos da derecho a hacer simplemente lo que nos plazca, sin importar si nuestra conducta afecta o no al vecino o impacta a la comunidad, y por otro lado estamos otros que valiéndonos de ella misma, la utilizamos para denigrar de ella y descalificar cualquier acción.
La ciudadanía se enseña primero en la casa y luego se va reforzando en el colegio y dentro de nuestras relaciones sociales. La gran base de la misma viene de lo que vemos en nuestra casa y en el accionar de nuestra familia. El respeto a las normas y leyes, la solidaridad con el vecino, el apoyo a iniciativas para con la gente, son conductas aprendidas desde la más temprana edad, a través del modelaje.
El levantarse temprano en la mañana y salir al trabajo atropellando a la gente con tu vehículo, el saltarte los semáforos, el tener una actitud agresiva en todo momento, el no considerar a las personas mayores, el ser groseros e informales, el no respetar la puntualidad en las obligaciones, no es un tema solo de la situación que vivimos, sino de la manera cómo nos hemos educado a lo largo de nuestra vida.
Vemos sociedades vecinas donde el respeto hacia los ciudadanos y entre ciudadanos es ejemplar, desde la gente más humilde y sin recursos y hasta los más afortunados, todos se relacionan sobre la base del respeto y las buenas costumbres para vivir.
Es importante que nosotros como sociedad entendamos nuestra obligación de rescatar estos valores ciudadanos y comencemos a modelar acciones diferentes. Nada se pierde con unos buenos días y un como esta? Debemos tomar conciencia que no es sólo un problema de estado y que la solución a muchas de nuestras dificultades está en nuestras propias manos. Si cada líder de comunidades, si cada líder empresario, por más grande o pequeño que sea, comienza a delimitar cambios importantes en nuestra manera de relacionarnos, pronto estaremos todos imitando esas conductas que nos harán un mejor país. Esto se logra con el modelaje sincero y genuino, demostrando en cada accionar que somos seres diferentes y que estamos en la capacidad de cambiar. Así como los medios de comunicación se abocan a difundir noticias y campañas de intereses particulares, deben dedicar también tiempo y esfuerzos para apoyar iniciativas que nos ayuden a rescatar nuestra ciudadanía. Le toca también a gremios y organizaciones.
Ver nuestra manera de ser en el pasado reciente, tan solo unas décadas atrás, donde existía el respeto y la solidaridad ciudadana, debe darnos el coraje y la energía para reconocer que si lo podemos hacer. Está en nuestro ADN como país, ser una nación respetuosa de nuestros valores y principios.
Trabajemos todos para volver a ser una sola Venezuela.



martes, 3 de junio de 2014

EL FUTURO SÍ TIENE COLOR

EL FUTURO SÍ TIENE COLOR
Dedicado a los Líderes 2.0
Estamos viviendo tiempos oscuros. La desesperanza parece que gana la batalla y los niveles de motivación en cada uno de nosotros están cada vez más bajos.  No provoca emprender, y buscar motivadores extrínsecos, parece imposible. Son más los desalientos y las palabras de desánimo que aquellas que puedan mantenernos optimistas. Las acciones diarias nos dicen que estamos a oscuras.
Ver hacia el horizonte y pensar en un país distinto, no lo que fuimos, sino lo que podemos ser, donde el pueblo tenga una visión de futuro compartida, donde cada uno de sus habitantes se preocupe por el otro, y el respeto haya sido rescatado de lo más profundo del olvido, parece un elemento de ficción.
Día a día los mensajes y conductas que nos enmarcan están llenos de sentimientos oscuros: el odio, la revancha, la impunidad y la injusticia, parecen reinar en un país de vergüenzas. Todo está negro.
Nosotros, desalentados y desesperanzados vemos hacia los lados buscando oxígeno, alguna señal que nos permita siquiera imaginar un escenario diferente. Los colores de la paleta parecen estar todos teñidos de negro y sus opciones se mantienen en matices grisáceos.
Pero como dice la sabiduría común, “Dios aprieta pero no ahorca”, y aún cuando la mayoría de nosotros no haya podido descifrar el mensaje que conlleva toda esta experiencia nefasta, aunque los lideres actuales aún no entiendan el aprendizaje de todas estas horas de agonía y penumbra, existe un pequeño resplandor que nos genera ánimo.
Con asombro y algo de incredulidad, vemos un universo de jóvenes enviando señales esperanzadoras. Gente que lucha, desde diferentes fronteras, para marcar una diferencia e iniciar un cambio. Comienzan a aparecer colores más vivos y brillantes.
Jóvenes de principios, abocados a las normas, profesionales con excelente formación técnica que quieren modelar y aportar conductas diferentes. Nuevos líderes, en diferentes entornos; sociales, políticos, empresariales, que apuestan a un país diferente y están dispuestos a trabajarlo basados en principios como el respeto, la responsabilidad, la solidaridad. Dispuestos a aprender y a enseñar cosas diferentes, pensando en la tecnología y nuevas formas de crear y producir. Incentivando la creatividad y el ingenio. Seres con una sensibilidad especial para tender la mano a los más necesitados y ayudarlos a aprender y a pensar en función al desarrollo. Líderes que no nos darán más el pan, sino que nos enseñaran con su modelo la mejor forma de producirlo.
Jóvenes venezolanos que trabajan y estudian con una mirada puesta en un futuro de esperanzas y nuevas oportunidades, que no desmayan ante tantas trabas y malas intenciones de hacernos creer que no podemos. Luchan con sus ideas, luchan con sus propuestas, luchan con su trabajo basado en la ética y el profesionalismo. Apuestan a una paleta de colores más vivos y reales.
Parece difícil creer en esta realidad, pero solo tenemos que agudizar nuestra mirada y ver a nuestro alrededor un naciente liderazgo basado en principios. Los ves en las calles, los observamos en los centros de estudios y los vemos en las empresas, creciendo, estudiando, creando y aportando día a día con un dinamismo y una energía sin igual, con alegría y con fe contagiadora.
Son esos jóvenes los que nos hacen creer en que el título de la canción de Diego Torres aplica a este momento histórico. El Futuro sí tiene color, y su color es la Esperanza.
Gracias por creer en ustedes mismos, gracias por creer que tenemos un país que merece trabajarlo, gracias por creer que nuestra gente merece una verdadera oportunidad de formación. La paleta se llena de colores vivos y estoy seguro que cada uno de ustedes agregará su pincelada para hacer de este un gran país como lo merecemos.
Lo sé, porque los estoy viendo.
Salud a los jóvenes.

 Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap


lunes, 29 de julio de 2013

ESE NO ES MI PROBLEMA...


ESE NO ES MI PROBLEMA…

En estos tiempos tan dispersos que vivimos, nuestro accionares en los diferentes roles de la vida, se ven afectadas por muchísimos factores externos. Posiblemente, muchos de ellos nos afecten de tal manera que sintamos que nos hacen cambiar nuestra forma de ser y de actuar. Es lamentable cuando estas condiciones permean de tal manera que todo lo que hacemos se ve influenciado por ellas y nosotros de alguna manera buscamos evadirlas no asumiéndolas. Actuamos en el trabajo o en nuestra casa, y por supuesto en nuestro comportamiento ciudadano, como si las cosas que acontecieran no tienen que ver con nosotros. Cuantas veces escuchamos en las organizaciones a trabajadores decir que ellos sólo hacen su tarea, sin medir las consecuencias o efectos que esa tarea como resultado pueda tener. Ya se hace problemático en muchas ocasiones el pensar siquiera solicitarle a la gente que nos da soporte que se quede un poco más en el trabajo y ni pensar en pedirles un apoyo del fin de semana. Nos hemos convertido de alguna manera en “quinces y últimos”, sin importar las consecuencias de nuestro accionar. Lo más lamentable de todo, es que este comportamiento ha traspasado las fronteras naturales de los cargos bajos y se está instalando también en supervisores, gerentes y ejecutivos que piensan que “ellos solos no pueden cambiar las cosas” y por lo tanto, “que pase lo que tenga que pasar”.

Debemos retomar nuestra iniciativa y creatividad, despertar ese sentimiento de colaboración y solidaridad que fue hasta hace poco, sinónimo de venezolanidad. Nos toca rescatar conceptos importantes como Compromiso e Identidad. Nuestro comportamiento afecta e impacta a los otros y debemos estar conscientes de ello, para que nuestro accionar diario se vea influenciado por la responsabilidad que tenemos de hacer las cosas bien y de colaborar en que otros también las hagan para que, al final, los resultados en la empresa, en la familia o en la sociedad sean lo que nosotros esperamos.

Todos somos responsables de todo. De alguna manera debemos entender que nuestras acciones tienen un efecto y en la medida que lo hagamos bien, transmitimos a otros ese sentimiento de poder lograrlo y de entender que es un resultado de todos.

Debemos Comprometernos en todo lo que hagamos, no como en el cuento de la gallina y el cerdo, que nos demuestra el grado de participación de estos actores: por una parte la gallina, quien se involucra de alguna manera aportando su huevo al desayuno, y el cerdo, quien se compromete con esto al dar su ser en forma de tocino.

Para lograr este cambio importante debes:

1.      Conocer e identificar los objetivos de tú trabajo y el de otros, para que puedas sentir identificación con los mismos y formen parte de tus proyectos. Al reconocer un objetivo mayor donde todos estamos involucrados, podemos comprometernos con él y garantizar nuestro mejor esfuerzo.

2.      Entender y comprender la importancia del trabajo en equipo y el efecto sistémico de los procesos. No estoy solo y mi trabajo impacta y afecta a otros.

3.      Da más de ti, sin importar los límites formales de tú trabajo. En cada participación adicional, habrá un aprendizaje nuevo y nuevas oportunidades de crecimiento.

4.      Esmérate en la calidad de tus productos o servicios, sin importar lo que hagas, porque al entregar un trabajo de calidad, facilitas el trabajo de otros o brindas un servicio o producto excelente.

Aplica esta misma receta a tu entorno familiar y ciudadano, así comenzaremos a cambiar, sin importar lo que hagan los demás, pero a su vez, estaremos influenciando con nuestro nuevo comportamiento a los otros a sumarse a un proceso de cambio que nos hará mejores personas, trabajadores y ciudadanos.

Suma y Multiplica, nunca restes ni dividas.

Saludos,

Arnaldo García Pérez

@arnaldogarciap

viernes, 31 de mayo de 2013

LAS “5 C” DEL TRABAJO EN EQUIPO


LAS “5 C” DEL TRABAJO EN EQUIPO

Definitivamente todos estamos de acuerdo en que la mejor forma de trabajar y ser eficientes y productivos es a través de los equipos naturales en las organizaciones. Se ha comprobado que un hombre solo, sin vínculo ni relaciones con otros, no puede producir a su máxima eficiencia. El Enfoque Sistémico que se aplica en las organizaciones obliga a cada quien a reconocer la importancia de esos “clientes” y “proveedores” internos tan importantes en los resultados globales.
Pero para poder optimizar este trabajo en equipo, debemos estar conscientes como integrantes de los mismos, de que existen 5 elementos que afianzan y empoderan este estilo de trabajo y potencian los resultados a obtener. Estos elementos, a su vez, requieren una condición previa que es el manejo de la información por todos los integrantes del equipo. Si yo conozco cuales son los objetivos de mi equipo y para qué estoy inmerso en esta cruzada, es seguro que estaré más dispuesto a cumplir con cada uno de estos elementos. Veamos cada uno de ellos:

1.       Compromiso. Es la gran disposición que deben tener los integrantes de los equipos de trabajo. Una vez en conocimiento de nuestros objetivos y del papel que cada uno de nosotros juega en estos retos, el líder debe buscar garantizar ese sentimiento de obligación de cada uno en la consecución de sus tareas. Debemos, o bien a través de documentos escritos y firmados por cada miembro, o bien en una reunión plenaria, donde cada quien a viva voz manifiesta su compromiso, establecer este acuerdo entre todos.

2.       Confianza. Ya establecidas las metas a alcanzar y distribuidas las tareas entre cada uno de los integrantes del equipo, debemos actuar con la más absoluta confianza en el desempeño de los miembros. Asumimos que hemos establecido las tareas en función a las fortalezas y habilidades individuales, por lo que de esta forma tenemos garantía de resultados por cada actividad programada. Es importante que el líder modele esta confianza y no esté detrás de cada trabajador en un seguimiento molesto y que inhiba el desempeño.

3.       Comunicación. Como en cualquier relación de vida, la comunicación juega un papel importantísimo en el trabajo en equipo. Además de los encuentros formales que se puedan establecer, como reuniones semanales o informes de gestión, es vital que cada integrante se sienta en la amplitud de poder expresar cualquier situación, o a la vez solicitar apoyo o información para alcanzar sus compromisos. Cuando en estos requerimientos entran en juego otros equipos o unidades de la organización, el líder debe buscar negociar con sus homólogos esta apertura de información.

4.       Colaboración. Independientemente de que existan funciones y tareas previamente definidas, los integrantes del equipo deben tener la mayor apertura para apoyar a sus compañeros en asignaciones o tareas que requieran la participación de varios o todos. No deben existir mezquindades entre los integrantes de los equipos y el objetivo de la potenciación del trabajo debe estar instituido en cada uno de los miembros. Hoy por ti y mañana por mí, debe ser la consigna.

5.       Coordinación. Reconociendo el enfoque sistémico de los procesos en las organizaciones, debemos estar conscientes del aporte que podemos generar en nuestros compañeros de equipo. Muchas veces nuestros resultados son insumos valiosos para el trabajo de otros y por ello, debemos asumir la responsabilidad de cumplir en los términos y condiciones acordadas previamente, de tal manera que esta coordinación sea la sinergia que agrega mayor valor al resultado global de nuestro equipo. Todos debemos conocer el flujo de nuestro trabajo y el de nuestros compañeros, de esta manera veremos el bosque, a diferencia de nuestro árbol personal. Esta es una responsabilidad del líder.

Cumpliendo a cabalidad estos 5 pasos, tendremos a un equipo potenciado y sinérgico, que trabajará no sólo para alcanzar resultados individuales de calidad, sino que adicionalmente, se preocupará por que los resultados colectivos sean del mismo nivel de eficacia.

Trabajemos para alcanzar el éxito.

Arnaldo García Pérez
@arnaldogarciap
0414.322.20.90

martes, 15 de enero de 2013

DE BUENOS PROPÓSITOS Y MALAS ESTRATEGIAS...


DE BUENOS PROPÓSITOS Y MALAS ESTRATEGIAS…

Particularmente en estas épocas del año, muchas personas asumen como parte de su ritual de vida, el establecer nuevos propósitos para el año que está por transcurrir. En la mayoría de los casos, estos propósitos van atados a necesidades inminentes o a sueños inalcanzables que se desean desde tiempos anteriores. Estos deseos se repiten año tras año, en un  juego por mejorar las cosas, pero en muchos casos sin una acción y un plan que los impulse.

En las organizaciones pasan eventos similares. Cada final de año calendario, en la mayoría de ellas, se establecen agendas de trabajo para iniciar todo un proceso que involucra a las mentes más creativas de las empresas y a los responsables del manejo operativo de las mismas. Allí comienza toda una jornada de análisis del entorno económico, político y social, como elementos impactantes desde afuera de la organización. En muchas de ellas hasta se contrata la presencia de “expertos” para conocer sus predicciones de futuro. Luego se pasa a revisar procesos internos y sus respectivas potencialidades, ya sea para aumentar participación de mercado, o en los escenarios más humildes, mantenerlos. En estas jornadas, el análisis es la actividad natural. Todos en plenaria, o en equipos de trabajo, revisan en detalle cada uno de los procesos medulares y establecen maniobras de mejoras para alcanzar las metas. Como resultado, aparecen al final de este proceso estrategias y proyectos a desarrollar por cada uno de los involucrados. Planes departamentales u objetivos individuales se plasman en documentos como garantía de éxito en la gestión.    

Hasta allí todo funciona muy bien. Comenzamos el año con pleno conocimiento de nuestras responsabilidades y objetivos. Lamentablemente, en muchos de los casos este proceso no avanza más allá de un primer trimestre de gestión. La falta de seguimiento oportuno, aunado a la poca o nula estrategia de establecer pequeñas acciones de mejora que sean alcanzables y motivadoras en el tiempo, hace que los proyectos se abandonen y no se cumplan los pronósticos. Mas tarde, en las fechas de revisión es que nos damos cuenta de las pocas posibilidades de éxito de los mismos. 

Entonces, cómo hacer para que todo este esfuerzo se vea compensando con la realización de cada uno de los objetivos establecidos?

Es necesario desplegar aquí algunos pasos a seguir:

1.      Es importante designar la responsabilidad del seguimiento a alguna unidad o persona. Una unidad de Control de Gestión o Planificación Estratégica, debe hacerse dueña de la responsabilidad de monitorear mensualmente los avances de cada proyecto y unidad. De esta manera estamos garantizando que tenemos conocimiento certero del progreso de los mismos y de una persona que concertará con los protagonistas los estatus de avance.

2.      Debemos garantizar que cada responsable de proyecto o Acción, conozca realmente los alcances y los objetivos esperados. Muchas veces asumimos compromisos sin el conocimiento real del impacto que estos pueden causar al negocio.

3.      En cada proyecto es vital que el mismo se despliegue en pequeñas acciones de mejora. La clave en los procesos de calidad es el logro de pequeñas victorias que sumadas nos lleven al logro máximo de la actividad u objetivo. Estas pequeñas acciones deben ser programadas en base a las condiciones reales de nuestro negocio y no sobre un “deber ser”, ya que allí se pueden producir retrasos en el desarrollo y por ende desmotivación para el logro.

4.      Es vital comunicar a cada miembro de la unidad o departamento los objetivos y compromisos asumidos. El Trabajo en equipo es la base del éxito y como tal, cada miembro del equipo, participe o no en el proyecto, debe conocer nuestros compromisos con la organización y los tiempos de cumplimiento.

5.      Debemos establecer pequeñas auditorias a los proyectos, o bien internamente en las unidades o con el Líder de seguimiento para no abandonar o aflojar los impulsos.

Si cada miembro involucrado dentro de la organización, realiza un compromiso de seguimiento a las acciones de mejora, tenga la seguridad que estas se alcanzarán y pasaremos a un nivel mayor de productividad y motivación para asumir nuevos retos en el futuro. Allí la historia cambiará y cada año podremos establecer una Planificación Estratégica de éxito.

Saludos y Feliz 2013.

Arnaldo García Pérez
DTG Consultores
0414.3222090
@arnaldogarciap /
www.arnaldogarciap.blogspot.com

miércoles, 28 de noviembre de 2012

CUIDADO CON EL CLIMA...Y NO EL AMBIENTAL...

CUIDADO CON EL CLIMA…Y NO EL AMBIENTAL…
En nuestros años de experiencia en la consultoría del talento humano, hemos visitado innumerables empresas, ya sean de servicios, manufactureras, de distribución y pare usted de contar. Una de las primeras evaluaciones que hacemos en esas organizaciones, se desprende del solo hecho de estar sentado en la recepción de la misma, esperando ser atendidos. Allí en ese momento mágico confluyen (y dependiendo del horario) la mayoría de los trabajadores y relacionados con la organización y es, por defecto, un gran momento para evaluar el clima laboral de la misma. Hemos visto trabajadores que se instalan a conversar sin importar sus responsabilidades de trabajo, o algunos, que sin medir a la visita, comienzan a descalificar políticas y acciones empresariales a viva voz y en términos negativos. En otros escenarios, tenemos empresas donde son sus trabajadores que contactan con clientes y proveedores los principales embajadores de la filosofía empresarial y reflejan, con sus actitudes, el sentir dentro de la organización; maltratos a los clientes y proveedores, comentarios inapropiados a los mismos, quejas internas que se reflejan en el momento de las conversaciones, desatención descarada y manifiesta, con la consecuente amenazas de buscar otro contacto y así, diversas manifestaciones que nos dan un perfecto estatus de cómo está la situación dentro de esa empresa.
Recuerdo un comercial de televisión de una institución bancaria que reflejaba en sus imágenes cómo había sido el crecimiento de este banco y que ellos, a diferencia de los otros mantenían un contacto directo con sus clientes. Las imágenes nos mostraban como otras instituciones iban creciendo (y esto lo ambientaban con un edificio muy alto y de muchos pisos) y cómo sus directivos, que estaban en el último, subían y se alejaban de la planta donde se recibía el público, principal activo del negocio. Así nos pasa muchas veces en nuestras empresas. Estamos absortos con la rutina de la productividad que vamos dejando de lado las inmensas señales que pueden irnos mostrando nuestra gente de disconformidades y solicitudes incompletas o incumplidas.
El Clima laboral de la organización es un termómetro que nos ayuda a mantener el curso de nuestros planes. Para ello, es importante establecerse algunas acciones que definan nuestras políticas al respecto:
1.      Periódicamente, cada seis meses o una vez al año, debemos aplicar una encuesta que nos permita medir los principales indicadores de nuestro clima laboral: Comunicación, Relaciones Supervisor-Colaborador, Sentido de Pertenencia, Capacitación, Servicio Interno, entre otras. Esta encuesta debe ser implementada y aplicada por consultores externos que permitan que el manejo de la confidencialidad de los resultados sea visto por los empleados como objetivo y neutral.
2.      Dependiendo de los tiempos para la aplicación de la encuesta, podemos trabajar como complemento a las mismas periódicamente reuniones de focus group con empleados de diferentes departamentos. En estas reuniones, que deben ser algo informales y agradables para los invitados, se conversa sobre diferentes tópicos (parecidos a los indicadores de la encuesta) y se va evaluando cómo son percibidos por ellos. Estas reuniones pueden ser mensuales cambiando a los grupos y mezclando los integrantes por los departamentos.
3.      Reuniones mensuales con los Gerentes de las diferentes áreas de la organización, no solo para revisar planes y presupuestos, sino que debe incluirse en ese informe el resultado de sus reuniones de personal y su evaluación en cuanto al clima del departamento y la impresión que ellos tiene de la organización.
Cada una de estas actividades deben ser contempladas en un plan estratégico y su aplicación debe mantenerse en el tiempo, no hacemos nada midiendo el clima en una oportunidad y abandonando la práctica con el tiempo, por otra parte, en estos estudios deben participar todos o la gran mayoría de los trabajadores, ya sean de nomina mensual o semanal, así como en las reuniones y focus group.
El equipo ideal para manejar esta actividad es evidentemente la gente de Gestión Humana, sin embargo, sería interesante crear un Comité de Clima Laboral y rotar las responsabilidades entre todos los gerentes de la empresa.
Recuerde, el Clima Laboral es un intangible, sin embargo, su efecto en el personal, clientes y proveedores afecta muy seriamente los resultados de la organización. De nosotros depende el estar alertas y sondear periódicamente cómo van las cosas y como son percibidas por nuestro equipo de trabajo, allí está la clave del accionar pertinente y de los resultados esperados.
Cualquier duda o consulta, con gusto le apoyamos a través de nuestra twitter @arnaldogarciap o nuestro correo arnaldodtg@gmail.com.
Arnaldo García Pérez
DTG Consultores
0414.3222090